EL AGUA: ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

El agua constituye dos tercios de tu peso corporal y es esencial cuidar la hidratación. La mayoría de las reacciones químicas que ocurren en nuestras células requieren agua: desde ayudar al cerebro a trabajar al máximo hasta mantener la temperatura corporal en el nivel adecuado y mantener limpios los riñones para eliminar las toxinas del cuerpo.

Es importante reemplazar los fluidos que pierdes de forma natural a través de los pulmones, la piel y los riñones. Si no bebes lo suficiente, podrías deshidratarte y empezar a sentir los efectos.

Entre ellos están cosas que quizá hayas experimentado ya: dolor de cabeza, cansancio y pérdida de concentración. Es imprescindible beber lo suficiente para evitar estos síntomas por completo.

También es importante no beber demasiado, ya que esto diluiría las sales esenciales presentes en la sangre y que tu cuerpo necesita.

Aquí te damos algunas pistas para cuidar tu hidratación y tu salud:

¿Cuánto debo beber?

La mayoría de los expertos coinciden en que deberíamos beber de 1,5 a 2 litros al día (es decir, de 6 a 8 tazas o vasos de 250 ml al día). Los niños deben beber aproximadamente la mitad de esta cantidad, dependiendo de su edad.

¿Qué líquidos me convienen más?

Lo ideal es beber simplemente agua, ya sea del grifo o embotellada. Otras bebidas, como los refrescos, los zumos, el té y el café, también cuentan para las 6 a 8 tazas de líquido que debemos beber cada día.

Sin embargo, conviene no consumirlos en exceso, ya que contienen otras sustancias que el cuerpo se ve obligado a procesar. Por ejemplo, los zumos de frutas naturales contienen bastante azúcar, así que trata de no beber más de un vaso al día.

¿Cómo sé si mi hidratación es la adecuada?

Puedes ver si tienes una buena hidratación observando el color de la orina. Lo normal es que sea de color amarillo pálido. Si no tienes una buena hidratación, será mucho más oscura.

Principales consejos

  • Bebe un vaso de agua al levantarte por la mañana. Es una manera estupenda y refrescante de empezar el día.
  • Bebe en pequeñas cantidades, pero con frecuencia durante todo el día en lugar de esperar hasta que sientas sed. Si llegas a este punto, es que tu cuerpo ya se está deshidratando.
  • ¿Sabías que el alcohol es muy deshidratante? Evita beber más de lo recomendado y consume también agua entre una bebida alcohólica y otra.
  • Ten siempre a mano una jarra o botella de agua en tu mesa de trabajo para que te resulte más fácil reponer tu hidratación.
  • La transpiración es una de las formas en que perdemos agua, así que bebe mucho durante y después del ejercicio. Recuerda beber más cuando hace calor que cuando hace frío.
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